martes, 12 de diciembre de 2017

Lo conseguí

Durante mucho tiempo, al ver pasar por la ribera como una centella azul al martín pescador, pensé cuánto me gustaría poder capturar con aceptable nitidez su imagen en vuelo. Con un poco de observación, de cabeza y de paciencia, al fin la he conseguido y, contento por ello, aquí la traigo.
Fotos: Río Ebro.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Bien indicado

Fotos: C/ Alfonso I y C/ Santiago.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Majas glaciares

Foto: Plaza del Pilar.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Superluna

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cormoranes

Fotos: Río Ebro.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Mucho frío

Foto: Calle Candalija.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mis trenes

1971: Siendo adolescente hice mis primeros viajes en tren. A Barcelona, desde la Estación del Norte en el Arrabal. Y a Madrid, desde la "Estación de Madrid" (El Portillo). Eran trenes Expreso nocturnos, de color verde oliva, con altos estribos a los que los viajeros zaragozanos subíamos en horas intempestivas (hacia las 3 de la madrugada) para llegar con la mañana al destino.
En los compartimentos dormían los viajeros, a veces tendidos y ocupando varios asientos. Entonces había que despertar a alguno de ellos para sentarte. Eras recibido con un gruñido malhumorado, entre algunos ronquidos de los demás y el mareante olor a piés de los soldados, liberados de las botas, en ida o vuelta de un permiso a casa. Sus petates de lona, cargados de ropa apenas dejaban sitio para tu maleta.
En aquel tiempo, viajes como esos eran en mi entorno (y en el de casi todos) algo excepcional. Para mí, una vez al año, dos como mucho. Por eso, nervioso, llegaba a la estación con mucha anticipación, para no perder el tren.
En el viaje de vuelta, a la hora de la cena, aparecían los bocadillos, las tortillas en fiambrera (aún no se hablaba de Tupperwares) y los embutidos ("Pruebe, pruebe, que es casero").
Llamaban mi atención en otras vías los vagones azules de Wagoons Lits Cook, con sus compartimentos-habitación y su elegante comedor. "No son para mí", pensaba. Desde una visión del mundo infantil, provinciana y peliculera, despertaban en mi imaginación tramas de amores aristócratas, espías y asesinatos a lo Agatha Christie.
1977: Ahora era yo uno de esos soldados de permiso. Seguía subiendo al incómodo Expreso. Veía pasar otros trenes más caros, como el TER azul o el Talgo plateado. Tampoco eran para mí.
1980: Viaje de novios. Para una ocasión especial, viajé por vez primera en un tren especial. Era la joya de la coronoa ferroviaria española, el Tren Articulado Ligero Goicoechea-Oriol. Llamaba la atención la unión articulada, tipo acordeón, de los vagones y su velocidad... ¡llegaba a 100 km/h!
1980-82: Viajes de fin de semana entre Zaragoza y Binéfar (Huesca), localidad de mi primer trabajo estable, comienzo de nuestra vida independiente. Viajes en ferrobús, tren automotor a gasoil, parecido a un autobús, muy lento. En invierno, el olor de la estufa impregnaba y sofocaba el ambiente. Alguna tarde de domingo, viajando de pié.
Estos trenes siguieron en servicio hasta avanzados los años 80. Mi primer hijo los veía pasar y despedía con la mano en la estación del pueblo.
1992: Se inaugura el AVE Madrid-Sevilla; años después ya podíamos viajar desde Zaragoza a Madrid o a Barcelona ¡en hora y cuarto! Aquel mundo ferroviario de mis recuerdos fue desapareciendo. Cerraron las estaciones rurales. Aparte del AVE, magnífico y caro, no quedan casi trenes normalitos. Los viajeros humildes van a Madrid o Barcelona en autobús.
Todos estos recuerdos me han venido a la memoria visitando el Museo del Ferrocarril en Madrid.

martes, 28 de noviembre de 2017

Luciendo el tipo

Foto: Av. César Augusto.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Lo último

sábado, 25 de noviembre de 2017

Amor exigente

¡Casi 3 años de madrugones!

jueves, 23 de noviembre de 2017

Colores del día y de la noche

Fotos: Río Ebro. Zaragoza.

martes, 21 de noviembre de 2017

Filosofía en las esquinas

Buena idea, aunque la ortografía es mejorable.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Reloj, no marques las horas...

... que me lías
Foto: Pza. España.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Mi amigo Martín

Fotos: Río Ebro.

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Las calles de San Francisco?

Pues no, esto es el Barrio Oliver.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Parroquieta

Por dos veces había intentado fotografiar el hermoso artesonado mudéjar de la Parroquieta de La Seo, pero en ambas me lo había impedido una señora que ejerce con ardor funciones (me da que de forma extraoficial) de guardiana del templo. "Aquí se viene a rezar, nada de fotos", me decía, mientras me apartaba. Por no ponerme a su nivel beligerante, las dos veces me replegué, a la vez que recordaba que La Seo fue restaurado con mis impuestos.
Este sábado ví la puerta entreabierta y la comitiva de un bautizo que allí entraba. ¡Esta es la ocasión!, me dije. Así que me colé en el bautizo y... a la tercera fue la vencida. Conseguí la foto. 
Alguien se lo estará preguntando y lo aclaro: No me quedé a la comida del bautizo.

lunes, 13 de noviembre de 2017

El balcón de los farolillos

Mi balcón preferido sigue sus mutaciones
Foto: C/ Palafox.
Anteriormente:   el balcón mutante
                          el balcón de las mandarinas
                          el balcón de las mariposas
                          el balcón de las regaderas

sábado, 11 de noviembre de 2017

Venirse arriba

Fotos: Río Ebro.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Disidente