El nivel del Ebro nos ofrece hoy el regalo de poder caminar sobre las pasarelas de madera de La Almozara rodeados de agua. A ambos lados, en los sotos de la ribera trina y aletea una multitud de aves entre las ramas peladas y los primeros brotes de los chopos.
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Desde luego qué imagenes nos regala el Ebro más insólitas. Tú pareces estar siempre en el momento adecuado para rescatarlas.
ResponderEliminarDesde que hemos recuperado las orillas, para mí el Ebro es la verdadera Calle Mayor de Zaragoza.Procuro recorrerlo a diario y cada vez me ofrece una novedad que admirar.
ResponderEliminarDesde luego es una gozada poder disfrutar del Ebro
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